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Visitar Oliveira de Azeméis es encontrarse con la naturaleza, con la cultura, con el valioso patrimonio arquitectónico, con figuras ilustres, con paisajes de cortar la respiración y con la innovación.

El centro histórico posee un patrimonio histórico para dar al turista, y recorrerlo es aumentar el interés para una visita atenta a la ciudad y a sus puntos característicos. Las sorpresas no solo están en el centro urbano. Las feligresías tienen mucho para ver.

Partamos al descubrimiento de la tierra del escritor Ferreira de Castro, una de las mayores figuras de la literatura portuguesa del siglo XX que, apenas con 12 años, partió hacia el Brasil en una difícil experiencia retratada en su libro “A Selva”, una de las obras mundialmente mas traducidas.

Municipio moderno es uno de los más industrializados del Norte de Portugal, Oliveira de Azeméis se pierde históricamente en el tiempo. Tiene presencia humana desde el año 2.000 A.C, comprobada en los castros de Ul y Ossela. Su antigüedad está patente con la existencia de un marco miliário de la milha XII(medida de distancia) de la vía romana que atraviesa la ciudad desde Braga a Lisboa.

En el siglo XVIII, en 1799, la reina D. Maria I concedió a Oliveira de Azeméis el estatuto de Villa y sed del Condado. Es ciudad desde el 16 de Mayo de 1984 perteneciendo al distrito de Aveiro y a la Región Metropolitana de Porto. Tiene 70.000 habitantes y 19 feligresías agrupadas en 12 unidades territoriales.

Para llegar a Oliveira de Azeméis las alternativas son: A1, la A29, la A25 y el IC2. Quien viene del norte del país puede optar además por la A32.

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Si en la ciudad el turista tiene motivos para volver imagínese, entonces, en algunas feligresías.

Además del patrimonio arquitectónico, la naturaleza brinda al turista espacios naturales de quebrar la respiración.

En Palmaz las márgenes del rio Caima son uno de los espacios más tranquilos para disfrutar del silencio y de la tranquilidad, solo o con la compañía de la familia. Allí, casi en un absoluto silencio, un autentico lugar mágico, podemos apreciar y sentir la fauna, flora y las aguas tranquilas del rio Caima.

En Ul, en el Parque Temático Molinológico  , donde se incluye el Núcleo de los Museos de Molinos y del Pan, el visitante reencuentra los molinos de agua usados para moler cereales y hacer el arroz descascarillado. Es aquí que se produce y se prueba el famoso pan de Ul y la rigueifa (rosca dulce con ligero sabor a canela), productos de la gastronomía local cocinados en un tradicional fogón de leña.

Además de ser una atracción turística, este importante patrimonio industrial confina en si una dimensión pedagógica junto a los turistas y a los niños de un modo particular.

Es imperdonable no dar un paseo al parque la Salette. El turista se sorprenderá con su belleza, tranquilidad, romanticismo y religiosidad de este espacio. El parque de la ciudad proporciona a través de sus miraderos, mirajes inolvidables sobre el paisaje circundante.

En el corazón del parque se encuentra una imponente Capilla de la Salette, espacio de devoción de millares de personas que en Agosto participan en las fiestas en honor a la Virgen de la Salette.

Otra propuesta de visita es la de visitar la” Cuna del Vidrio,” donde se produce artesanalmente el vidrio como hace cinco siglos, momento en el que surgió en Oliveira de Azeméis la primera fabrica del vidrio del país .Esta estructura  es una de las valencias del Centro de interpretación del Vidrio, un espacio que homenajea la industria vidriera oliveirense y se perpetúa así su memoria.

También integrada en esta ruta  está la casa museo Ferreira de Castro, localizada en la feligresía de Ossela, una casa humilde donde nació el escritor oliveirense. Allí  se respira un ambiente rural en el que vivió uno de grandes escritores portugueses del siglo XIX. Su origen humilde está bien patente en la simplicidad del edificio donde sobresale, en su interior, algunos cuadros regalados al escritor por pintores consagrados, la maleta y los zapatos que el usó  cuando, en 1939,dio la vuelta al mundo.

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Al llegar al centro histórico de la ciudad, en las calles Bento Carqueja y António Alegria saltan a la vista de los turistas los inmuebles de elevado valor arquitectónico, de los siglos XVII y XVIII.

Merece visitar la Iglesia matriz, de inicios del siglo XVIII, el edificio de los Paços do Concelho, la Casa de los Côrte-Real y la casa de Sequeira de Monterroso, donde a finales del siglo XIX, se instaló una de las 23 malapostas (lugar donde las diligencias paraban) que existían entre las ciudades de Porto y Lisboa.

Tiempo para ver el Marco Miliário, el Chafariz de Martyr, la Casa de Bento Carqueja, las esculturas sobre este personaje oliveirense y la del escritor Ferreira de Castro, la casa de los Côrte-Real, inmueble blasonado del siglo XVII, la casa Museo Regional de Oliveira de Azeméis y la” Casa del brasileiro” de Manuel Brandão, cerca de la plaza de la Ciudad.

Existe otras casas de este tipo un poco por todo el Municipio . Son habitaciones “sui generis” construidas por emigrantes regresados del Brasil que daban fe de su estatuto social y económico.

Saliendo de la ciudad  y viajando un poco encontramos Pinheiro da Bemposta, la feligresía situada más al sur del Municipio. Es una de las feligresías más ricas en términos patrimoniales. Algunos ejemplos: El pelourinho, monumento del siglo XVI, el edificio dos Paços do Concelho , creado por el foral de 1514 y extinto en 1855, y las casas señoriales, de familias nobles, casas al estilo de los siglos XVII y XVIII.

En el centro histórico sobresale la Fuente de la Bemposta y un poco más adelante, en el centro de la villa, se ve la Cruz del Cristo Cubierto, monumento nacional desde 1910.

En las manifestaciones culturales es de resaltar  la recreación del Mercado a la Antigua, en el mes de mayo, y el Ciclo de Primavera, un bloque de espectáculos culturales.

La realización de importantes pruebas deportivas nacionales e internacionales en las modalidades de futbol de sala, hockey  en patines, ciclismo y BTT atrae millares de visitantes a la ciudad proyectando nacional e internacionalmente el Municipio y estimulando así  la economía regional.

Es en Oliveira de Azeméis que está el mayor stick del mundo, símbolo que representa la realización, en 2003, del 36º Campeonato Mundial de Hockey en Patines.

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El municipio tiene una marca “Azeméis” regada por todo el país y por los cuatro rincones del mundo debido a su importe industrial.

Oliveira de Azeméis es un municipio moderno donde la innovación y el conocimiento hacen suceso, su industria, caracterizada por su exportación. Existen empresarios de suceso que se imponen con la calidad de sus productos.

La proyección nacional e internacional del importe empresarial se diferencia por su espíritu empresarial entre sus industriales, por la proximidad de la Universidad de Aveiro y por los centros de investigación. En cualquier parte del mundo hay una pieza o un producto producido en Oliveira de Azeméis.

En el Municipio se producen moldes (plásticos y componentes para la industria de automóvil) zapatos, metalmecánica, productos agro alimentares con destaque para los (productos lácteos, descasque y embalaje de arroz) ropa de cama Y vajillas metálicas.

El mundo empresarial cuenta con un parque hotelero debidamente equipado para el turismo de negocios e espacios destinados a seminarios y coloquios.

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Quien visita el Municipio dispone de una oferta grande en la gastronomía.

Desde luego el pan de Ul y la famosa “regueifa”(roscón dulce con ligero sabor a canela). Se puede optar por el “ arroz de febras de Cesar”,  “ El cabrito asado”, “ el arroz de ossos de suã”  y los “rojões”. Hay más: el  “ el anho a Fajões” , “ a bacalhoada” y “ las papas de S.Miguel”.

En los dulces se destaca los apreciados “Zamacois”, “os beijinhos de Azeméis, las “queijadinhas de zanahoria”, los “formigos cesarenses y las “rebanadas de Cesar”.

En la artesanía se destaca la fabricación artesanal en vidrio, cobre, arte sacra, cestas y los típicos bolsos de tiras de Cucujães.

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En la Cultura, Oliveira de Azeméis es dinámica.

Son decenas de fiestas y romerías en el transcurso  del año, destacándose las fiestas en honor a la Virgen de la Salette. La variedad cultural se extiende al folclor, a la música filarmónica y a la asociación existente de dos centenas de colectividades.

Pero es en el escritor Ferreira de Castro que Oliveira de Azeméis se enorgullece  de tener un relevante patrimonio cultural . El escritor nacido en Ossela marcó la literatura portuguesa del siglo XX evidenciándose con su obra “ A Selva “,mundialmente traducido. Destáquese también los libros “Os Emigrantes” y “Criminoso por ambição”, el primer libro con que inicio su vida literaria.

En frente a la casa museo del escritor, en Ossela, se sitúa la Biblioteca Ferreira de Castro. Es en esta feligresía que se da el ruta literaria “Caminos de Ferreira de Castro”. Son caminos, lugares, paisajes y sensaciones que pueden ser sentidos en los 34 puntos del camino peatonal  de 13 Kilómetros que comunica los puntos de interés cultural de la vida del escritor.